Lo esencial es la palabra

Fui remero, mercader de esclavos, esclavo, leñador, salteador de caravanas, cantor, catador de aguas hondas y de metales. Padecí cautiverio durante un año en las minas de azogue, que aflojan los dientes. Milité con hombres de Suecia en la guardia de Mikligarthr (Constantinopla). A orillas del Azov me quiso una mujer que no olvidaré; la … Sigue leyendo Lo esencial es la palabra

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Nos queda el atardecer. Y nos queda Borges.

Ni de mañana ni en la diurnalidad ni en la noche vemos de veras la ciudad. La mañana es una prepotencia de azul, un asombro veloz y numeroso atravesando el cielo, un cristalear y un despilfarro manirroto de sol amontonándose en las plazas, quebrando con ficticia lapidación los espejos y bajando por los aljibes insinuaciones … Sigue leyendo Nos queda el atardecer. Y nos queda Borges.

El llanto de los mediocres en el infierno de Dante

 Allí, bajo un cielo sin estrellas, resonaban suspiros,  quejas  y  profundos  gemidos,  de  suerte  que,  apenas  hube  dado  un  paso,  me puse  a  llorar. Diversas  lenguas,  horribles  blasfemias,  palabras  de  dolor,  acentos  de  ira, voces  altas  y  roncas  acompañadas  de  palmadas  producían  un  tumulto  que  va  rodando siempre   por   aquel   espacio   eternamente   oscuro,   como   la   … Sigue leyendo El llanto de los mediocres en el infierno de Dante

Palabras sobre el suicido en El túnel de Sabato

El suicidio seduce por su facilidad de aniquilación: en un segundo, todo este absurdo universo se derrumba como un gigantesco simulacro, como si la solidez de sus rascacielos, de sus acorazados, de sus tanques, de sus prisiones no fuera más que una fantasmagoría, sin más solidez que los rascacielos, acorazados, tanques y prisiones de una … Sigue leyendo Palabras sobre el suicido en El túnel de Sabato