Andrómeda

Hace frío
y la ves desnuda y sola
mientras sus muñecas sangran, sus cabellos
los revuelve el viento.

Un valiente la defiende y le niego el mérito:
ante ella cuando tiembla,
¿quién podrá no ser valiente?

Afligida Andrómeda, su collar de lágrimas,
un retrato sollozante de colores.

Lo precioso, cuando sufre, es dos veces más precioso.

 

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